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miércoles, 7 de octubre de 2009

PEREGRINAR...

Los santuarios son signos del encuentro de la fe de la Iglesia con la historia de nuestro pueblo.
Acudimos a distintos santuarios para rogar a Dios que nos conceda alguna gracia en la que consideramos que tal santo puede actuar como solidario intercesor.

“Nuestro pueblo ama las peregrinaciones. En ellas, el cristiano sencillo celebra el gozo de sentirse inmerso en medio de una multitud de hermanos, caminando juntos hacia el Dios que los espera. Tal gesto constituye un signo y sacramental espléndido de la gran visión de la Iglesia, Familia de Dios, Pueblo de Dios, peregrino a través de la historia, que avanza hacia su Señor” (Puebla 232).

Peregrinar hasta el santuario de San Juan María Vianney no es otra cosa que acudir a la intercesión de este Santo Cura para que se sume a la urgente oración de la Iglesia, que siguiendo el mandato de Jesús, implora “obreros” para la abundante cosecha de la mies del Señor.

San Juan María es, en primer lugar, un modelo para todo cristiano.

Con el Santo Cura queremos pedirle al Señor especialmente en este año Sacerdotal Que santifique a nuestros sacerdotes…
Que aumente el número y sostenga en su discernimiento a los que se preparan para consagrarle la vida…
Que sostenga e ilumine a los formadores.

Testimonios personales nos aseguran también, que el Santo Cura atiende todas las necesidades ya que por su intercesión Dios ha concedido las gracias que le confiaron a este pastor humilde y fiel.
El secreto de su generosidad se encuentra sin duda alguna en su amor a Dios, vivido sin límites, en respuesta constante al amor manifestado en Cristo crucificado.
A la luz de su testimonio nuestra oración se hace fervorosa en la súplica.
A ejemplo del Santo Cura de Ars pongamos todo nuestro empeño en proclamar la Palabra de Dios que llama a todos los hombres a la conversión y a la santidad.

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